Panamá; de una aventura a una gran lección de vida.

¿Alguna vez has tenido un vuelo de conexión donde te toca esperar casi todo un día y no sabes si salir a conocer o mejor esperar en el aeropuerto?

Pues justo así me paso, la desventaja (o ¿tal vez ventaja?) de comprar vuelos baratos es que pasas mucho tiempo en aeropuertos por los vuelos de conexión, en esta ocasión mi destino final era Bogotá, Colombia.

Salí de la Cd. de México con escala en Panamá, tenía exactamente 16 hrs para mi siguiente vuelo, estaba en el punto de: ¿me quedo en el aeropuerto esperando o me atrevo a salir? siendo que no conozco a nadie, no tengo red telefónica y aparte iba con el presupuesto exacto para gastar en mi lugar de destino, entonces estaba bastante indecisa.

Al final, dije: ¿y por qué no? así que dejé mi maleta encargada en el aeropuerto y comencé a caminar hasta llegar a una parada de camión, pregunté cómo llegar al centro, lo que me causó confusión porque me decían que si el nuevo o el viejo, no tenía ni idea y no quería verme como toda una turista perdida, así que dije el que sea.

Una amiga en Panamá

Creo que realmente no pasé desapercibida porque una chica se me acercó y me dijo: ¿estás algo perdida, cierto? este camión te lleva, vamos, pero no hables, la gente inmediatamente sabrá que eres extranjera y te van a querer ver la cara, así que mejor sígueme.»

Vivimos en una sociedad un tanto peligrosa, que podrás pensar lo peor por su forma de expresarse o que algo malo puede estar tramando, pero mi instinto me hizo seguirla.

Comenzamos a hablar, y en el momento que supo que soy mexicana surgió mucho amor en la conversación, me había dicho que había visitado Cancún y que amó a los mexicanos, porque siempre llevamos la fiesta por dentro, empezamos a hablar de nuestras culturas por lo que la plática fue bastante amena.

En eso me dice: «mira, hoy tengo el día libre, si gustas te puedo dar un tour por mi cuidad y te cuento un poco de lo que ha pasado aquí», acepté sin dudarlo y me sentía feliz de tener una guía de tan lindo corazón.

Panamá, una aventura

Así que el reto comenzó, teníamos el tiempo encima porque tenía que regresar al aeropuerto antes del atardecer ya que era mi «hotel» por la noche, y Blanca quería que me llevara la esencia de su país.

Comenzamos por la cinta costera, un corredor bastante largo donde puedes ver los puntos más importantes de Panamá, una ciudad con mucha inversión extranjera y con crecimiento vertical, donde se apreciaban muchos edificios.

Centro viejo o nuevo

Pero lo que más apreciaba es que ella no dejaba que me quedará con esa impresión visual, sino que me hablaba del otro lado de la moneda que vive su País.

Panamá

Así fue como comenzamos a pasear por el centro viejo, donde los edificios están abandonados, pero marcan una arquitectura singular, había una vibra de mucha historia y me encantaba verme inmersa en sus historias, sentía que iba viajando a través del tiempo.

Panamá, una lección de vida

Después nos adentramos a la ciudad, donde comencé a sentirme más en casa, le daba mucho parecido a las calles de México, vendedores ambulantes, tiendas, gente corriendo, estación de metro, donde llegamos a esperar a su tía, para después ir al mercado de mariscos y probar un ceviche panameño con su tradicional cerveza. En serio, me sentía tan acogida.

Panamá  una aventura
Panamá una lección de vida

La noche comenzaba a caer y tenía que devolverme al «hotel», cuando la tía me ofreció quedarme en su casa. A ser honesta, al inicio me dio un poco de temor, pero nuevamente seguí mi instinto, esa corazonada que te dice cuando la gente tiene buenas intenciones, así que acepté.

La noche cayó y seguíamos en la cinta costera, donde los ritmos comenzaron a sonar y la gente bailaba salsa en la calle, se vivía una vibra tan padre, pero teníamos que llegar a su casa, porque al día siguiente tenía que madrugar.

Tomamos un camión, y comenzaba a ver como la ciudad iba cambiando, de edificios grandes a vecindarios donde se veía mucha pobreza.

Al caminar y adentrarnos a las vecindades, estaba sintiendo angustia, porque no había luz en la calle, el barrio no se veía seguro y yo sin señal en el celular, ya comenzaba a hacer toda una película en mi cabeza.

La tía hizo una parada para comprar comida y ya por fin llegamos a la casa.

¿Dormí en su casa?

Lo primero que veo al entrar era un sombrero mexicano colgado, una botella de tequila y un zarape, voltean sonriendo diciendo que si tenía duda de que aman a México.

Fueron una familia tan acogedora, me permitieron bañarme y la comida que había comprado la tía era para mi, no quería que me fuera a dormir sin probar el sazón panameño. Solo había una cama en toda la casa y me la cedieron, fue ahí cuando el corazón se me apachurraba de tanto amor.

La verdad fue una noche bastante cansada, no logré dormir nada porque tenía el pendiente de estar alerta y porque hacía un caloron infernal; a pesar de que me había bañado y tenía el ventilador al máximo frente a mi, estábamos a 40° y con una humedad terrible.

La alarma sonó y la tía se despertó junto conmigo para amablemente llevarme hasta el aeropuerto y asegurarse que llegara con bien y a tiempo, nos despedimos y me aseguré de que supieran que en México siempre iban a tener un hogar al cual llegar.

Se despidió con una frase que me marcó mucho: «lo que hicimos, lo hicimos de corazón, porque cuando les cuentes a tus amigos o familiares que visitaste Panamá, quiero que lo recuerdes con amor, que la gente aquí es buena y tenemos un buen corazón. Si yo voy a México, quiero que me traten con amor y me transmitan su amor por su cultura, recuerda que siempre tendrás tu casa aquí en Panamá.»

¿Qués es lo que aprendí?

A veces la vida nos pone a prueba para recordar que aún existe gente de gran corazón. Es importante ser cuidadosos y cautos, pero también debemos confiar en nuestros instintos, y ser agradecidos con los regalos que nos da la vida.

Y así es como me despedí de Panamá, con un grato recuerdo y una gran lección de vida.

6 comentarios de “Panamá; de una aventura a una gran lección de vida.”

  1. Definitivamente una buena anécdota de Panamá. Los lugareños con los que haces un buen clic siempre son los mejores guías y anfitriones. Bien por Panamá y su gente. 🤠👍

  2. Que linda historia!! Se agradece tanto cuando te encuentras con personas como ella, sobre todo en los lugares que menos imaginas. Felicidades por este post!

  3. Hola niña, bueno me ha gustado mucho tu historia, soy panameña y muy bien por mis compatriotas, pero no son las únicas que aman tu México lindo y querido, mi madre ve hasta las noticias todo, pienso que en otra vida fue mexicana, ha estado 2 veces en tu país y quiere ir nuevamente tiene 86 años. Al final es muy bueno que sepan que Panamá es un país chico pero de corazón muy grande. Saludos

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