Día de Muertos en Pátzcuaro, Michoacán.

«Al morir las personas sus almas vuelan como mariposas monarcas sobre un lago encantado hasta la isla de Janitzio, y solo se necesita abrir el corazón para que al atravesar en lancha el lago, se puedan ver las almas dibujarse entre las aguas.»

Leyenda purépecha
Isla de Janitzio, Michoacán

México lindo y querido, donde todo es fiesta incluso hasta la muerte. Al iniciar noviembre no solo significa que las mariposas monarcas llegan a México e iluminan los cielos de color naranja, sino también donde se celebra una de las tradiciones más hermosas de este País, viaja conmigo a este mágico lugar lleno de amor y donde esta leyenda purépecha cobra vida.

Pátzcuaro, Michoacán, tierra mágica que se ha popularizado nacional e internacionalmente por pintar sus caminos de flores de cempasúchil y su centro en altares.

Cada primero de noviembre las familias despiertan para comenzar a preparar los platillos de aquellos amados que ya no están pero esperan su visita para esa misma noche, se podrá pensar que es una fecha triste, pero en realidad es una fecha de felicidad porque para el mexicano, la muerte es un símbolo de vida.

Antes de irnos a la isla de Janitzio, recorramos esta hermosa ciudad, comenzando por sus calles en donde las casas que en su mayoría están pintadas de blanco con techos rojos y te hacen sentir que viajas a un lugar lleno de magia y donde sus templos de arte colonial nos hablan de su historia cuando fueron conquistados hace más de 500 años.

Si visitas este mágico lugar no olvides de conocer y recorrer La Plaza Vasco de Quiroga, el Ex-convento de San Agustín, el templo del Sagrario y la casa de los 11 patios, entre otros más, al recorrer te darás cuenta que todo el pueblo tiene ese olor de cempasúchil tan característico y verás catrinas y catrines caminando a tu alrededor haciéndote sentir que estás caminando entre elegantes muertos.

Como les dije, es momento de celebrar por lo que la comida no debe faltar, y si de Pátzcuaro hablamos definitivamente no te puedes ir de su tierra sin haber probado las corundas y uchepos que es muy parecido a un tamal triangular servido en un vaso con crema y salsa y sus gorditas de maíz azul acompañadas de un delicioso champurrado, y a pesar de que el postre se va al corazón y no al estómago, deja espacio porque en los mercaditos, al caminar, muchos antojos te van a dar.

No solo sus edificios y su comida hacen de este lugar mágico, sino su gente, los patzcuarenses tienen sus puertas abiertas no solo para los difuntos sino para los vivos, donde te invitan a pasar a su casa y te ofrecen un delicioso ponche mientras te cuentan historias de aquellos que están en las fotos puestas en los altares; es increíble el amor con que cuentan esas historias y a través de su mirada se nota la alegría de seguir manteniendo con vida aún en sus recuerdos.

Isla de Janitzio

Ha ser honesta, entrar a la isla la noche del primero de noviembre es mucho tiempo de espera, pero ten por seguro que cada minuto valdrá la pena.

En el paseo en lancha comienzas a ver la isla iluminada, al acercarse más, puedes apreciar a los pescadores tradicionales (mariposeros) que van iluminando su camino con velas en la lancha cargadas con mucha añoranza.

La isla entera es una fiesta, ves caminos y caminos de cempasúchil, puestos de comida típica, y música regional por todos lados, realmente es una fiesta. Ese día yo quedé impresionada, porque a pesar de que la lluvia nos acompañó, eso no detuvo a las familias a seguir celebrando con sus difuntos amados.

Día de Muertos en Pátzcuaro, Michoacán
Panteón en la isla Janitzio

Unos comiendo, otros rezando, y otros más en silencio acompañando, así es como esperan a sus fieles difuntos quienes llegarán esa noche a abrazarse una vez más.

Pero si de la lluvia te quieres resguardar o de su cultura quieres conocer más, no puedes perderte el espectáculo que se pone en el auditorio principal, podrás reír con la danza de los viejitos o escuchar un corrido popular.

Mientras iba de regreso a Pátzcuaro, intentaba comprender todos los sentimientos provocados, entre nostalgia, amor, tristeza y alegría, por todo lo que me transmitió este viaje, y es que este viaje no solo me enseñó de mi cultura y mis tradiciones, sino que me enseñó que el amor no tiene fronteras.

Que cuando amas a alguien de verdad, esa persona permanece en tus recuerdos para siempre y que el 2 de noviembre es solo un pretexto para volver a apapachar ese ser y celebrar, celebrar que aun hay vida en el amor

“A veces el colibrí, a veces el cuervo, a veces el tecolote, nos dice cuándo hemos de irnos. Pero nosotros los mexica no morimos, sólo cambiamos de casa, de cuerpo. Y cada año venimos aquí”.

Poema náhuatl
Día de Muertos en Pátzcuaro, Michoacán
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