Cocina tradicional, la base de todas las cocinas.

El turismo más allá de viajar, pretende generar experiencias únicas e irrepetibles en el turista, donde este, pueda recordar todo aquello que vivió durante su viaje. ¿Quién no recuerda en algún momento el sonido de las olas del mar, el olor de una mañana fresca en algún bosque o pueblo?

Cocina tradicional, la base de todas las cocinas.

Al volver a tener un acercamiento algo similar, nos hace remontarnos a ese día que conocimos por primera vez el mar o visitamos un bosque, a eso se le llama “memoria afectiva”. Que es un sentimiento con una carga emocional especial que reaparece cada vez que se recuerda una experiencia previa significativa, y el turismo es un generador de experiencias.

Tal es el caso del turismo gastronómico que tiene como objetivo conocer la comida típica del lugar, y el turismo rural tiene como fin interactuar con la vida rural, conocer las tradiciones y la forma de vivir de la gente y los atractivos de la zona.

La gastronomía y las diferentes actividades de los pueblos rurales se conjuntan en crear escenarios únicos que generan un elemento de identidad, cohesión social y distinción cultural en donde los elementos básicos son: el maíz, los fríjoles y el chile; y métodos de cultivo únicos en su género, como la milpa, utilizando el metate o molcajete como herramientas de trabajo.

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Alguien ha escuchado: “quién hace los tamales no debe de separarse de la olla cuando estén cociéndose y debe de bailar porque si no les quedan crudos o pintos”, bueno, pues esta y muchas otras creencias son parte de la cocina tradicional mexicana.

Imagínense poder participar en la elaboración de tortillas, ese ritual que va desde nixtamalizar el maíz, molerlo, amasar, “tortear” (hacer la tortilla), ponerla en el comal que se calienta con leña y disfrutarla con un buen queso freso y chile de molcajete, pues créanme, ese manjar no todos tienen el gusto de probarlo y menos aún si el queso también fue elaborado por esas mismas manos que hicieron las tortillas.

Cocina tradicional, la base de todas las cocinas.

¡Uy!, una experiencia en verdad inolvidable, y más si se escucha el hervor de una olla de barro y se percibe un olor a café de olla, en un pueblo en medio del bosque o la sierra, con una vista espectacular, que envidia, ¿no?

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