Ajijic, tierra alegre y cálida gente.

Mi aventura breve comenzó en Zapopan, Jalisco, en la mañana como alrededor de las 9:30 de la mañana comienza la odisea.  Llegué a buen tiempo para tomar el transporte público urbano de la Zona Metropolitana de Guadalajara , pasa el camión y lo normal hoy en día con cubreboca puesto y con gel antibacterial a la mano.

Ya en el camión y observando se ve como actualmente es muy difícil la situación para todos no solo en el sector turístico, sino también en cualquier otro tipo de sectores laborales.

Luego de estar en camiones urbanos aproximadamente 50 minutos, llegue a la vieja central camionera, cabe mencionar que en ocasiones para el acceso a esta central se debe pagar cincuenta centavos por persona y en ocasiones es acceso libre (conviene llegar los fines de semana en la mañana para tener acceso libre a los andamios de la central).

Una vez ya habiendo pagado me dirigí al lugar de venta de tickets los autobuses salen generalmente cada media hora , tuve que esperar al de las 11:30 y pues me dispuse a pagar los $58 pesos exactos que cobra el bus directo a Chapala el cual hace una hora de la central vieja de Guadalajara a la central camionera de Chapala. Hay otra opción más económica pero más tardía la cual tiene muchas paradas en el trayecto y se mete a poblados cercanos a la Zona Metropolitana de Guadalajara.

¡En camino!

Ya llegadas la hora, subí al bus y tras una hora de trayecto, finalmente llegué a Chapala donde una persona ya me estaba esperando, nos dispusimos a tomar rumbo a Ajijic, tomamos el bus (9 pesos por persona) y el trayecto dura alrededor de 35 minutos.

Una vez ya en la bajada correspondiente, llegamos a la calle de Colon, una calle pintoresca y llena de comercio cualquier tipo, hoy en día lastimosamente algunos siguen cerrados por la pandemia y otros afortunadamente abiertos.

En mi opinión personal y como profesional de turismo, es recomendable llegar en carro o transporte privado si es que alguna persona es de capacidades diferentes y más motrices, pues la calle va en picada y las banquetas en su mayoría no tienen acceso para sillas de ruedas, siendo así hasta llegar al templo y plaza principal de Ajijic, donde se ven ya accesos para personas con discapacidad motriz cosa que habla muy bien de la inclusión hasta cierto punto.

Llegamos a Ajijic

Ya caminando y bajando por la Calle Colon, se observa ya la entrada al malecón de Ajijic, la cual si cuenta con acceso para personas con discapacidades diferentes.

Pese a ser fin de semana y por la pandemia, el lugar no se ve tan concurrido como de costumbre, si había turistas y gente local paseando y haciendo actividades recreativas en ese hermoso malecón, pese a los malos tiempos se ve a las personas alegres y optimistas, ya sea trabajando o paseando, debo mencionar que la gente allá si usa gel y cubrebocas, pero es de muy notar que no haya ningún tipo de filtro sanitario por parte de las autoridades del gobierno local en la entrada al malecón.

En el sector turismo pese a sus limitaciones y baja afluencia turística, la gente allá no se rinde e incluso locales de alimentos y bebidas, hospedaje y demás índoles turísticas la gente sigue laborando siguiendo las medidas sanitarias y ofreciendo sus productos a un precio pues bastante accesible.

Personalmente consumo productos locales cuando voy a Ajijic, pese a que la mayoría de los negocios son de dueños estadounidenses, ya jubilados y que deciden emprender para brindar apoyo y empleo a los lugareños de Ajijic.

Un pueblo «americano»

Cosa que veo bien y mal hasta cierto punto, pues al ser la mayoría negocios de extranjeros, se llegaron quizás a cerrar puertas para inversionistas mexicanos cabe mencionar que si hay negocios de mexicanos, pero como dije, también tiene sus pro pues gracias a la inversión extranjera muchos mexicanos tienen sustento y empleo con el cual salir adelante.

Hablando nuevamente de un tema de accesibilidad, el malecón de Ajijic sí cuenta con accesos inclusivos para personas con discapacidad y algunos de los negocios cercanos de igual manera, cosa que se aplaude totalmente.

Una cosa que me ha sorprendido es la aceptación de diversidad de género o preferencias sexuales, pues en mi andar por el malecón se ven parejas de todo tipo libres, felices y disfrutando del malecón, de igual manera se puede contemplar la belleza de la flora y fauna del lugar, pese a ser un lugar construido por el hombre supieron respetar a la naturaleza, es un lugar muy verde y vivo, donde puedes ver desde peces, anfibios, aves y reptiles en el lago, siendo libres y en armonía.

Sayacas

Sabemos que no son tiempos fáciles y muchas de la fiestas del lugar por la pandemia no se llevaran a cabo, en el pasado tuve la fortuna de ir al festival de Ajijic en específico a las “Sayacas” es un desfile lleno de carros alegóricos, música grupera, comparsas y danzantes, lo peculiar de esta festividad es que los danzantes usan máscaras y disfraces, y en plena festividad “polvean” (de harina) a la gente que observa el desfile, esa y todas las festividades que puedes encontrar en el poblado valen mucho la pena pues son momentos alegres  y llenos de color, gracias a la alegría y chispa de sus pobladores, no se la piensen y visiten Ajijic, tierra alegre y cálida gente.

Sabemos que no son son tiempos para viajar, por la pandemia, pero si van, vayan con los cuidados requeridos de salud, y si deciden ir después de esta pandemia, háganlo sin temor alguno y déjense llenar de la calidez de la gente local con su gastronomía local en restaurantes, pues serán atendidos con amabilidad y cordialidad que distingue a la gente de Ajijic.

1 comentario de “Ajijic, tierra alegre y cálida gente.”

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